

El diamante mandarín además de ser un ave originaria de Australia reconocible por un plumaje de color crema y pico y patas de color rojizo, es el protagonista de la última instalación de Céleste Boursier-Mougenot en su búsqueda por crear paisajes sonoros de la forma más inesperada a partir de sonidos de la vida cotidiana. La instalación consiste en poco más que unas guitarras amplificadas y unas ramitas para facilitar que las aves con sus actividades rutinarias puedan crear un cautivador paisaje sonoro que haría las delicias tanto de Olivier Messiaen como de Derek Bailey.

Cineasta y artista visual barcelonés. Ha colaborado con músicos como Phill Niblock, Z'EV, Nico Vascellari, Prurient, Sebastian Escofet o Nastro Mortal.